El Running está de moda. Mejora la salud, no requiere de grandes habilidades técnicas y es económicamente accesible.

Pese a que el running no es un deporte con excesivos riesgos físicos, es recomendable revisar que todo está correcto y funciona bien antes de empezar. Realizar una prueba de esfuerzo es la mejor garantía de que estamos preparados para comenzar.

Durante un chequeo especializado se monitoriza el comportamiento del corazón con una prueba de esfuerzo y un electrocardiograma, lo que permite detectar posibles problemas de salud y aconsejar a cada persona en función de sus condiciones físicas, su planificación deportiva y los resultados clínicos de las pruebas.

En personas por debajo de los 35 años, la mayoría de los problemas cardíacos se deben a alteraciones congénitas y en el caso de personas mayores de 35 años, las causas más habituales son enfermedades coronarias desconocidas o no bien valoradas para el ejercicio que se va a desarrollar. En España deberíamos adoptar las recomendaciones de la Asociación Americana del Deporte: cualquier deportista mayor de 35 años debería someterse a una prueba de esfuerzo al año para monitorizar su salud, conocer bien los límites de su esfuerzo y planificar su actividad para prevenir situaciones clínicas.

Sobre la alimentación es aconsejable ingerir fruta 30-40 minutos antes de correr para mejorar el rendimiento deportivo, ya que la fructosa provoca un aumento de glucosa, pero mucho mas natural que el azúcar refinado. Si optamos por pasta, arroz o patatas, debemos ingerirlas aproximadamente tres horas antes del entrenamiento. Asimismo, deberíamos de huir de alimentos ricos en fibra (cereales enteros, productos integrales…) y grasa (mantequilla, embutidos, alimentos preparados…) antes del ejercicio.

Ayúdate de la tecnología: correr ya no es correr, ahora es hacer Running. Esta nueva modalidad social consiste en incorporar a la actividad, las últimas tecnologías y prendas deportivas de diseño que hagan más divertida, programable y motivante la actividad de correr. Pequeños premios a nuestra constancia pueden ser grandes aliados para seguir corriendo. ¡Pero ojo!, en vez de adquirir todo a la vez, gánatelo a base de objetivos. Si consigues salir 2-3 veces a la semana durante un mes te has ganado un pulsómetro o un mejor calzado.

Tras el entrenamiento, un rato de estiramiento: después de la práctica deportiva, es aconsejable realizar estiramientos estáticos para prevenir las temibles agujetas. De esta forma, se recomienda estirar hasta sentir tensión pero sin llegar al dolor, manteniendo la tensión durante 15-30 segundos de manera lenta y constante. Eso sí, no debemos realizar “rebotes” al subir y bajar.

Descansa: para comenzar, salir a correr dos o tres veces por semana es un volumen adecuado para acostumbrar nuestro cuerpo, sin embargo, el descanso juega un papel fundamental a la hora de aumentar el ritmo. Se  aconseja descansar para restablecer todos los sistemas y así mejorarlos. El descanso es tan importante o más como el propio entrenamiento. O paramos nosotros o lo hará nuestro cuerpo.

Algunos mitos: ante rumores como que correr en ayunas favorece la pérdida de peso, el entrenamiento en ayunas puede ser útil para deportistas experimentados que corren grandes distancias y con el fin de mejorar el uso de grasas como combustible, sin embargo, para el resto, es preferible desayunar para entrenar con mayor intensidad y favorecer la quema de kilocalorías.

Asimismo, no existen ni dietas ni entrenamientos milagro sino que la clave, es crear un hábito sostenible en el tiempo: una dieta equilibrada y un entrenamiento con el que podamos ir progresando y disfrutando.

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